Pepparkakor, galletas de jengibre, receta de Navidad sueca con Thermomix

Por | 2017-11-16T16:19:09+00:00 12 diciembre, 2012|Panes y repostería|Sin comentarios

Pepparkakor, galletas de jengibre, receta de Navidad sueca con Thermomix

Continuamos nuestro viaje navideño por la cocina nórdica, con estas populares y deliciosas galletas de jengibre, perfectas para el café de la tarde, aunque en Suecia también se suelen degustar como aperitivo, tomadas con queso.

Para darles su típico color oscuro lo mejor es usar miel de caña (melaza de caña de azúcar), aunque también puedes utilizar miel o jarabe de arce, pero no darán tanto color.

Ingredientes

200 g mantequilla, 220 g azúcar moreno de caña, 100 g miel de caña, 1 cucharada de canela molida, 1 cucharadita de clavo molido, 1 cucharadita de jengibre molido, 1 cucharadita de cardamomo molido, 500 g de harina de repostería, 2 cucharaditas de levadura química, ½ cucharadita de sal fina, ralladura de 1 naranja (mejor ecológica).

Elaboración

Coloca la mariposa sobre las cuchillas, que deben dejarse puestas durante todo el amasado.

Introduce en el vaso del Thermomix la mantequilla, calentándola 5 minutos a 50º, velocidad 1, hasta que se derrita por completo. Añade el azúcar, la miel de caña y las especias, mezclando 2 minutos a velocidad 3, sin temperatura.

Incorpora la harina, la levadura, la sal y la ralladura de naranja. Mezcla 5 segundos a velocidad 2, o hasta que se pare el giro por la resistencia de la masa. Pasa a la mesa, forma una bola, envuelve en film y deja enfriar al menos una hora.

Precalienta el horno a 200ºC. Estira la masa con rodillo, hasta que quede muy fina, 2-3 mm. Corta con cortapastas, dando la forma a las galletas. Pasa a una bandeja para galletas, antiadherente, o bandeja de horno cubierta de papel engrasado o silpat.

Pepparkakor, galletas de jengibre, receta de Navidad sueca con Thermomix

Hornea a 200ºC unos 7 minutos, en varias tandas, cuidando no se doren en exceso. Aparta en caliente, con una espátula, a una rejilla. Al salir del horno son flexibles, cuando se enfrían se vuelven crujientes. Una vez frías se guardan en una lata para galletas, alejadas de la humedad.

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